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Dos hijas de Marguerite: Hermana Lorraine Caza y Hermana Marie de Lovinfosse

La hermana Lorraine Caza entró a la Congrégation de Notre-Dame en 1958 y la hermana Marie de Lovinfosse hizo profesión en 2004. Mucho más de cincuenta años separan su entrada en religión, estas dos teólogas tienen muchos puntos en común. Reunidas durante un tiempo de diálogo, ellas comparten su visión de la vida religiosa, el carisma y la misión de la Congrégation de Notre-Dame, sus esperanzas y desafíos para el siglo XXI.

Dejarse sorprender…

En 1987 la hermana Lorraine Caza fue la primera mujer en ocupar la función de decana en una facultad de teología de derecho pontificio en la Iglesia. Por cierto no era habitual para una mujer,en la época de su noviciado, estudiar la teología. Sin embargo, era su deseo más entrañable. Lo revela así: «Cuando era novicia, recé mucho por tener la oportunidad de profundizar la Palabra de Dios. Pero fui designada, ante todo, para enseñar todas las materias, entre otras las matemáticas. No podemos decir que yo creí que mi oración había sido atendida, en aquel momento».

A pesar de todo, el desarrollo de los acontecimientos debía confirmar a la hermana Lorraine en sus opciones. Ella afirma: «nuestros deseos, los más profundos son promesas de Dios. Porque Dios no pondría en mi corazón un deseo profundo si no tuviera el deseo de atenderlo. Tal vez de una manera que me va a sorprender. Mi experiencia de 78 años de vida es que ha super atendido mis anhelos más profundos, pero a su manera (…) ¿La oración de todo Cristiano no debe ser plena confianza al proyecto de Dios? ¿No tiene que incluir esta plegaria del Padre Nuestro: «Que se haga tu voluntad»?

Las palabras de la hermana Marie hacen eco a las de su mayor cuando habla de su vocación religiosa. Esta opción de vida se reveló a la hermana Marie como una aceptación total a «dejarse sorprender». La niña que soñaba con aventuras, ha reconocido en Dios ¡el más grande de los aventureros! Y ella aceptó seguirlo, allá donde no lo esperaba. Dispuesta en abandonar sus estudios en ciencias económicas para entrar en una congregación, la hermana Marie se pone más bien a la escucha: «¿cómo me llamas a ser una religiosa, según tu corazón?» Seguido a su discernimiento, ella continúa sus estudios, en un lugar más bien anticlerical. Marie exclama: «¡Señor, realmente, tú me deslumbras con tu manera sorprendente!» Para ella, Dios es tan apasionado por nuestra humanidad que todo lo que se refiere a lo humano, lo conmueve e interesa. Aun aquellos que pueden considerarse lejos de Dios (o apartarse de Él) son a los que Dios quiere acercarse.

La hermana Lorraine insiste: «La vida a la que nos comprometemos, en la Congregación, puede aparentar cerrar muchas puertas. Pero, a lo largo del tiempo, hice muchas cosas que nunca hubiera pensado hacer (…) Marie, ella, tiene otros desafíos que no son los mismos que yo tenía».

Lo que apasiona a la hermana Marie «es construir con otros, aprovechando el enriquecimiento de las diferentes culturas y también de las generaciones. La Visitación, es también eso, María e Isabel… dos generaciones diferentes haciendo la experiencia personalmente y juntas que Dios suscita en ellas algo nuevo. Osar creer en esta fuerza del hecho de caminar juntas».

La hermana Lorraine reacciona a la palabra «juntas» que, desarrollada de manera nueva, permitió explorar el papel de la Virgen María en la comunidad de los Apóstoles, en relación con el carisma de la Congrégation de Notre-Dame. «Hoy en día se habla de muchas cosas en la Congregación como si siempre se hubiera hablado». ¡Pero no siempre fue así! Los Escritos de la Madre Bourgeoys, tuvimos que volver a leerlos a la luz de nueva interrogantes. ¡Los Evangelios también! Este trabajo de actualización de la fe en relación con el carisma es constante.

En efecto, la hermana Lorraine se interesa en los trabajos de la hermana Marie, que estudia teología con el fin de llegar a ser exégeta del Nuevo Testamento. Ella cree que, «en un cierto futuro, Marie podrá permitir a toda la Congregación ir más allá con nuevas luces para mirar su realidad. Ella hará eso con un grupo mucho menos numeroso que aquel con quien he caminado, pero mucho más internacional. Será para ella un desafío aprovechar del enriquecimiento que llevan las diferentes culturas y de colaborar en su harmonización».

Las nuevas Constituciones de la Congrégation de Notre-Dame testimonian de ello: hoy se menciona mucho lo intercultural y la internacionalidad. «No quiere decir que antes no teníamos esa preocupación,» precisa la hermana Lorraine, «pero no habíamos logrado expresarlo de manera realmente articulada».

La vida comunitaria permanece un compromiso exigente. Así, según la hermana Lorraine, es imposible que «todo el mundo piense, hoy en día, que la mejor cosa que Marie pueda hacer son estudios largos». Pero la Congregación se aprovechará del fruto de sus estudios. Una vez más, eso dice la importancia de la paciencia… y también de la intergeneracionalidad». Es, entre nos, la mirada de la hermana Lorraine que da a la hermana Marie una ¡«esperanza terca»!

Esperanzas… y desafíos

Parece que para la hermana Marie vivimos «un nuevo viraje decisivo en la historia de la Iglesia y en la historia de la humanidad (…) El desafío para nosotras es de poder testimoniar de esta Palabra de Dios que nos fue transmitida a través de una palabra humana. La Biblia es una Palabra viviente (…) ¿En qué es una Buena Noticia para nosotras hoy? ¿En qué es Dios que nos viene a hablar y estimular en nuestro caminar? Vivo este deseo de contribuir con otras a que pudriésemos hacer la experiencia, personal y juntas, que Dios nos habla porque Él, el primero nos escucha en lo que llevamos en lo más hondo como deseo. Es Él que viene a buscar y salvar lo que está perdido a nuestros ojos. Es una palabra de esperanza (…). Para osar comprometerse, osar poder dar nuestra vida con otras, a largo plazo, en medio mismo de la precariedad de nuestra condición humana».

Cuando la hermana Lorraine hizo profesión religiosa, había una gran «zona de confort» católica – era el pensamiento dominante. Era en cierta manera un pensamiento único, y no estaba sin defecto : había que aprender la apertura… Hoy en día, hay que temer otro pensamiento único: no más el pensamiento único católico sino más bien el pensamiento único ateo. «Y, añade la hermana Lorraine, hay que tratar de situarse en todo esto como cristiano».

Para la hermana Marie es un desafío que se vive «dejándose cuestionar en cuanto a nuestros fundamentos». Ella explica: «si creo en Jesucristo que vino entre nosotros… ¿sobre qué estoy fundada? Hoy, esta fe no va de por sí y nos regresa de hecho a nuestros fundamentos. Encuentro esto dinamizante. Como en un encuentro amoroso: ¿por qué me amas? ¡Porque te encontré! Cuando vivimos la experiencia de Dios y que eso abre un horizonte de esperanza en nuestra vida, el otro frente a mi puede decir "para mi Dios no existe" pero… Mis fundamentos están unidos a mi experiencia de vida. No sería tal como soy hoy sin este encuentro con Dios. Eso nos enseña a entrar en un verdadero diálogo: no a tratar de convencer al otro de pensar como nosotros pero a buscar, en una escucha mutua, a dejarse tocar por la experiencia del otro y a osar compartirle la nuestra, con el deseo de estimularnos en nuestro propio caminar».

Educación liberadora

¿Qué pasa en este contexto de la misión de educación liberadora de la Congregación de Notre-Dame? Como mujer joven, la hermana Lorraine reconoce haber estado interesada ante todo por el trabajo social y la muy joven Congregación de las hermanas del Bon-Conseil de Montreal que miraba «más modernas que las hermanas de la Congrégation de Notre-Dame entonces». Pero una hermana de la Congrégation de Notre-Dame le había dicho estas palabras, que nunca olvidó: «No olvide que la primera forma de servicio social es la educación». En la época en que la hermana Lorraine enseñaba, no se decía «educación liberadora» pero, explica ella, «me parece que no hice otra cosa que tratar de contribuir a reanimar la autoestima de las mujeres y hacerlas capaces de vivificar su medio ambiente. Enseñar las matemáticas no es como realizar un trabajo social en la calle pero tenía este mismo espíritu que tengo hoy (…). Todas permanecemos preocupadas por fortalecer la autoestima en la gente, pero lo hacemos de diferentes maneras». Una de las mayores liberaciones que se puede llevar al ser humano, es de recordarle que hay una dimensión trascendental en la vida humana.

La hermana Marie cree que «lo que nuestro carisma puede aportar de bueno, empezando por cuestionarnos nosotras mismas, es nuestra manera de vivir el liderazgo. Mi gozo es aprender a vivir de diferentes maneras, sobre todo viviendo con una compañera, la hermana Huguette Lévesque, en una casa con una veintena de jóvenes y de contribuir a lo que estas personas puedan llegar a ser, hombres y mujeres de coliderazgo. La educación liberadora es dejarme cuestionar sin cesar la razón de promover con otros una manera de estar atentos al liderazgo que cada uno o que cada una lleva». Hay un «enriquecimiento a liberar una educación.»

Marguerite Bourgeoys: una líder para nuestro tiempo

El liderazgo de Marguerite Bourgeoys puede inspirarnos. Tenía ella una escucha activa. Tenía a pecho consultar, no para pedir a los demás de decidir en su lugar, pero para estar a la escucha hasta el fin, dejándose sorprender y tocar en lo más hondo. Era líder porque osó creer que lo que nunca había sido hecho podía hacerse, como fundar, por ejemplo, ¡una congregación no enclaustrada en el Nuevo Mundo!

Por supuesto, recuerda Lorraine, el contexto en el que vivía Marguerite Burgeoys en el siglo XVII era muy diferente del que vivimos, como debía ser la noción de la relación con la autoridad y el ejercicio del liderazgo.

Sin embargo, me parece haberla oído decir hoy… lo que significa «aceptar dejarse sorprender por Dios y su manera de atender los deseos» sino lo que expresaba Santa Marguerite en estos términos:

Es verdad que todo lo que más he deseado siempre y que sigo deseando más ardientemente, es que el gran precepto del amor a Dios por encima de todas las cosas y al prójimo como a sí mismo sea grabado en todos los corazones.

Escritos de la Madre Bourgeoys, p. 195

Más allá de las generaciones, desde el siglo XVII, me parece que las hijas de Marguerite hablan de un sólo corazón donde cada una descubre a su voz la vía con los demás y por los demás.


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