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Hermana Bertha Lilian Barrera Ramírez, CND, al servicio del medio ambiente



«Mi Dios, tú eres grande y hermoso, Dios viviente e inmenso. Dios presente en toda la creación.».

Himno a la creación

La hermana Lilian dirige la pastoral juvenil y la catequesis para adultos en la ciudad de El Progreso, Honduras.

Trabaja en el programa educativo Faustino Boado, donde visita los hogares para dar acompañamiento psicológico a los niños y sus padres. Este programa ofrece útiles escolares a 186 niños.

Si bien es cierto que el medio ambiente es una gran preocupación para todas las hermanas de la región, la hermana Lilian trabaja activamente en la parroquia San Ignacio de Loyola en el norte de Honduras., donde está presente la Congregación. Sus diferentes ocupaciones le permiten conocer personas, las cuales involucra en el proyecto de siembra y cuidado de árboles cerca de ríos y quebradas. La erosión en esta área hace que las casas sean más vulnerables a los deslizamientos. Plantar árboles disminuye esta situación: las raíces fortalecen los bordos y sostienen la tierra y la sombra de los árboles maduros crean áreas frescas en un país donde la temperatura en el verano puede llegar a 40 grados Celsius.

Han plantado árboles de caoba, cedro, macuelizo, guayaba y limón en viveros pequeños o los han comprado y plantado con pala y machete. Personas de todas las edades participan en la plantación. El transporte de los árboles es un desafío ya que deben recorrer una gran distancia

El objetivo de este proyecto no es solo plantar árboles sino que también verlos crecer grandes y hermosos. Toma al menos dos años para que echen raíces. Los voluntarios han aceptado cuidar las plantas. El riego regular es un desafío para las comunidades que no tienen un acceso permanente al agua.

La hermana Lilian cree que la plantación de árboles y la educación liberadora están estrechamente conectados. Ella les enseña a los niños que todos los seres humanos son parte de la creación y que necesitamos mantener una buena relación con la naturaleza.

«Poco a poco la gente va tomando conciencia. ¡¡Qué belleza!!»

Historia

En el 2005, mientras hacía un trabajo de voluntariado en ERIC (Equipo de reflexión, investigación y comunicación), la hermana Lilian visitó los barrios marginales, en especial aquellos cerca de las quebradas y ríos. La erosión ocasiona problemas serios durante la temporada de lluvia, principalmente en los lugares donde no hay árboles.

Con el tiempo, la hermana Lilian se involucró en varios tipos de organizaciones: catequismo, comunidades eclesiales de base, pastoral juvenil, comité de emergencia local, comité ambiental, ayuda a niños con sus deberes escolares y el Jardín Santa Margarita. Ella también da acompañamiento psicológico y participa en el programa Faustino Boado.

En el 2007 comenzó a trabajar en la concientización ecológica: animó a los niños con quienes trabaja a proteger el ambiente. Juntos descubrieron que las personas depositaban sus desechos en el río o quebrada de su barrio. La hermana Lilian les dio a los niños y adolescentes la formación necesaria para la tarea de limpieza en áreas específicas. Después de unos cuantos años los resultados fueron evidentes. «Hoy, la mayoría de las comunidades están limpias. Y para mí, esto es educación liberadora». En el 2016, la Red de justicia social de la Congregación de Notre-Dame patrocinó proyectos de plantación de árboles en varios países de Centro América. La hermana Lilian y sus jóvenes voluntarios pueden comenzar a plantar árboles nuevos.

Acción a favor de la causa…

Proyecto de limpieza.

Proyecto de limpieza.

La hermana Lilian junto a un pequeño voluntario, que también hace su parte.

La hermana Lilian y una niña plantan un árbol en el departamento de Francisco Morazán.

2015, la hermana Lilian en el Jardín Santa Margarita en el departamento de Santa Bárbara, Honduras, lugar donde va a descansar y reflexionar.